Jesús

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por Leonardo Betetto

 

La figura de Jesucristo de Nazareth es una de las más manipuladas de la historia. A tal punto que hasta se cuestiona si fue real o no. 

 

Creo que posiblemente no haya sido real, solo que representa un arquetipo de hombre espiritual. Cada uno le ha dado la impronta que necesita para su religión o creencia.

 

Al supuesto mensaje y persona de Jesucristo debemos agregarle una etapa de oscurantismo, que fue la distorsión que le impregnó el mundo católico; religión creada por el emperador Constantino en el siglo IV. Ningún evangelio esta fechado en la época de Jesús; ni tampoco Jesús dejó ningún escrito.

 

Según cierta óptica, Jesucristo se asemejaría al Buda de Oriente; en cierto sentido. Es un ser que habría logrado la iluminación, y habría tenido un grado de manejo del Qi, o energía muy elevado, a tal punto que la materia parecía responder a él.

 

Los escritos de Nag Hammadi, descubiertos en 1945, denotan a Jesús como un perfecto gnóstico, y su testimonio fue entonces torcido por los poderes de los primeros siglos.

 

Cada tendencia, según lo dicho, habría creado su propio Jesús. Lo convirtieron en el Mesías descendiente de David, pero la verdad Jesús no cumplió las profecías mesiánicas del pueblo judío, a pesar que se empeñan en demostrar que esto es así, además de tergiversar por completo pasajes del Antiguo Testamento para dar asidero a ésto. Los judíos no lo aceptaron en su momento, ni lo aceptan hoy, pues están conscientes de ello, y seguramente jamás lo acepten. También se lo pretende mostrar como un hombre que vino a hacer cumplir la ley de Moisés, algo así como un profeta más; pero la verdad es que Jesucristo predicó contra la ley, sobre todo la del ojo por ojo y diente por diente, y la pena capital, la cual es un claro mandamiento en la ley de Moisés.
    
Los romanos también hicieron los suyo agregando la noción de que Jesús es Dios Mismo, siendo esto una gran falacia nuevamente, pues ni aún el Nuevo Testamento dice tal cosa. El haber logrado que Jesús sea adorado y reciba oraciones es una gran burla a su misma persona desde otras enseñanzas.

 

Por su parte, el dios de Jesucristo es claramente distinto del dios judío Jehová o Yahvéh. El Nuevo Testamento muestra a un Dios que básicamente es amor, sin embargo el Antiguo Testamento muestra a un dios cruel, materialista, genocida, sediento de sangre, sacrificios, severo y muy castigador, que de hecho se opone al misticismo y el despertar del hombre. 
    
¿Qué hacer entonces con la figura de Jesús?

 

Bueno... tomar con cuidado lo que dice el Nuevo Testamento, y además considerar otros evangelios que fueron rechazados por la Iglesia Católica, como el Evangelio de Tomás, el cual muestra ese lado gnóstico de Jesús. También poder hacer sincretismos entre Jesús y otros personajes, como el citado Buda. 

 

En definitiva, el hacerse un personaje nuevo quizás sea el mejor camino, en lugar de ir al Nuevo Testamento... Quién sabe...

    
No obstante, se dejan entrever cosas interesantes en el Nuevo Testamento: por ejemplo, vemos a Jesús que ora por horas, lo cual denota un estado meditativo más que una oración. También nos dice que el que crea en él logrará podigios mayores que los de él. Esto no cuadra con la noción cristiana, sino que pone en evidencia la magia poderosa que enseña Jesús, no por creer en él sino por creer a él. Es obvio que logró dominar su espíritu y a su vez por su intermedio las energías del universo.
    
También Jesucristo dice que los religiosos judíos eran hijos de su padre el Diablo, el cual es en realidad el Jehová del Antiguo Testamento. Si estudiamos el comportamiento de Jehová veremos que es un monstruoso demonio, el cual muestra hasta pasiones y defectos, como la ira, los celos, el arrepentimiento, la sed de sangre, y cierta popensión a tomar decisiones imperfectas.

 

Por tanto las enseñanzas de Jesucristo deben ser tomadas con MUCHO CUIDADO, analizando todo y rescatando lo relevante, lo cual ha sido trastornado a más no poder por los poderes del status quo, que por intereses de dominación no quieren que sepamos quién fue en realidad, y que vino a predicar y a hacer. Una labor grande, sin duda, pero para muchos vale la pena. No en vano el mismo se define como LUCIFER, pues en el libro cristiano del Nuevo Testamento llamado Apocalipsis dice lo siguiente:

 

"...Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana." Apocalipsis 22:16

 

Gracias por tu lectura.