Iniciación

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Una de las primera cosas que me gustaría comentar es el tema de la mediación que reclaman las religiones. Sobre todo la Católica, la cual afirma que la plenitud de la religión está por medio de ellos.

 

¡Esto es sumamente sectario y falso! Las religión católica, al igual que la mayoría, son medios de control social, y un hombre que busca la verdad necesita salirse de ellas para buscar realmente respuestas.

 

Nuestro Espíritu tiene lo necesario para salir adelante, y esto es un trabajo que recae enteramente en el hombre. La idea, por su parte, de que el hombre es muy malo, pecador, y merecedor de calamidades es una doctrina perniciosa y falsa, pues el hombre sencillamente es como lo hizo el creador, llámese Dios, Demiurgo, Fuente, Dioses Anunnaki, etc.

 

¿Por qué este comentario? Pues considero que la experiencia que les voy a relatar fue una iniciación; y ella no requirió de un mediador en absoluto.

 

Paso seguido les relato una visión que tuve en el año 2003 cuando vivía en Buenos Aires; la reprimí por muchos años debido a mi radical conversión al Cristianismo y luego al Judaísmo: 

 

"Desciendo como un pájaro sobre una gran ciudad. Distingo seis pirámides, dos de tres o tres de dos. Están rodeadas de árboles. Bajo en espiral, me apresuro... Deseo ardientemente ver que hay en ella; estoy ansioso.

 

Veo una peatonal, todo es de piedra, y hay una fuente. Personas con vestiduras largas y resplandecientes la transitan. El resplandor del blanco parece ser el sol que da con toda su fuerza. De en medio de un portal salen dos hombres algo calvos, de aspecto caucásico. Me miran y hablan, más no recuerdo qué me dijeron."

 

Evidentemente se trata de una recepción en algún lugar y tiempo, eso se nota por la llegada, y luego la salida a recibirme.

 

Leonardo Betetto

Abril de 2003