Definiendo a Dios

 

 

Quisiera aquí tratar el tema más controvertido de la teología y las religiones en general, a tal punto que solo saliéndonos de ellas podemos abordar este tema lo más acertadamente posible. El concepto de Dios, el cual es muy versátil dado que es un ser que no se puede percibir en su totalidad a simple vista, se convierte en el más difícil de entender para el humano promedio, pero no por solamente la dificultad en sí, sino por la gran cantidad de información espuria que llega por los medios supuestamente instructivos. Es necesario, pues, despojarse del concepto torcido que han impuesto las religiones y filosofías respecto de Dios, de manera de abordar el tema por ángulo. El religioso promedio trata este tema con mucho dogmatismo, hermetismo y prejuicio; sobre todo cuando le quieren asignar un rol de omnipotencia, paternidad, y juicio.

 

Dios es una hiper-consciencia, un hiper-poder, una hiper-inteligencia, y una hiper-energía.

 

Vamos a ver este tema por puntos:

 

Hiper-consciencia: Consciencia es la capacidad de estar en conocimiento de una realidad determinada. Somos conscientes en la medida que nos informamos de alguna realidad, y la comprendemos en su totalidad. Una realidad comprendida a medias no es un estado de consciencia perfecto. De hecho, existen realidades que presentan distintos niveles de entendimiento según sea la consciencia que lo aborda. Esto se debe a una estructuración a distintos niveles de la información. Por ejemplo, no es lo mismo ver un problema del lado de la biología, a verlo desde la física. Las realidades son las mismas, pero la consciencia es diferente. Para tener una idea más clara y completa de una realidad hemos de tener presente que debe haber una correspondencia correcta entre realidad y consciencia. Si alguna información crítica de una realidad nos es velada entonces nuestra consciencia será limitada, imperfecta, y será susceptible de perfeccionamiento ulterior. Por eso necesitamos conocer la realidad de Dios lo mejor posible, de manera de tener una consciencia correcta y completa de Quién Es. Al ser Dios, pues, una hiperconsciencia, se determina que el está consciente de la manera más perfecta posible de las realidades de este universo, tanto físico como espiritual, pues hubo un big bang material, y así también uno espiritual, pero ya todo pasó por la consciencia de Dios. El está consciente de todo lo que sucede y sucederá en este universo físico y espiritual, pues es como una película que ya se filmó, y Él es el autor. A mayor consciencia, mayor poder, pues podemos actuar según una profundidad mayor, y tomar decisiones más perfectas y responsables.

 

Hiper-poder: esto se da en la medida de la consciencia absoluta. Da como resultado la capacidad de actuar de la manera más perfecta posible, en pos de un orden que ya puedo armar pues estoy hiper-consciente. Por ejemplo, podemos tener poder sobre una situación, pero no significa que sea un verdadero poder, pues puede ser más que eso capacidad de actuar ante cierta y determinadas circunstancias. Por tanto el poder se lo asocia no solo a la energía necesaria, sino al conocimiento correcto de la situación, y hacia adonde queremos orientarla. Dios es el diseñador de la realidad, de allí el poder que inherente que tiene.

 

Hiper-inteligencia: Es la capacidad de procesar información para obtener a su vez otra susceptible de hacernos conscientes de una realidad. Si recibimos muchos datos, entonces podremos ser como un DVD de computación con mucho dato almacenado, pero no sabremos qué hacer con ellos. Por tanto la hiper-consciencia está asociada también como una hiper-inteligencia. Está asociada a efectuar razonamientos lógicos según ciertas reglas, a una determinada velocidad. En nuestro universo hay reglas matemáticas y físicas que rigen la realidad. No puedo llegar a un estado consciente de una realidad si mi inteligencia está limitada, así como tampoco acceder a una verdadera capacidad creativa.

 

Hiper-energía: Todo está hecho de algo; la materia de átomos, los átomos de partículas, estas a su vez de quarks, y a su vez éstos de cuerdas de una dimensión que vibran a su vez en otras 11 dimensiones adicionales. Todo necesita energía para producirse. Esta es la capacidad de actuar a cualquier nivel, de modo que producir una realidad, una construcción, requiere de energía, de allí que la materia es una forma de energía. El espíritu también es una forma de energía, pero con otro entramado. Como analogía, es como si la materia es un entretejido de al crochet con grandes huecos, como una rejilla, y el espíritu es de un tejido más macizo. Se pueden crear tantas construcciones se quieran con energía pura. Dios es de energía pura, esto es, no puede hacerse, al menos para nuestra realidad relativa, algo que tenga un entretejido diferente al de Dios. El es pura energía hiperdensa, es como agua puesta en ropas mojadas. El agua interpenetra toda la esencia de la vestimenta, es superior a ella en energía, en vibración y en plenitud. Crear el universo requiere de un nivel de energía excepcional; solo el Ser que es Dios puede hacerlo en nuestro universo. La idea es que cada ser evolucione hasta convertirse en un ser igual a Dios. Lo que sucede es que lleva millones de eones, y mucho trabajo, el cual a menudo tiene que ver con descender el nivel existencial para ayudar a otras consciencias a evolucionar. 

 

Por eso dice el Evangelio de Tomás, cuando habla del Maestro, que nuestro origen es donde la luz se originó por sí misma, es decir, de un nivel de energía se pasó a otra construcción pero no desde cero, sino que es una transformación con un gradiente positivo hacia mayor nivel de perfección. En otras palabras, este multiverso es el receptáculo de seres que van avanzando hacia adelante, hay un plan supremo, no está regido por el caos así como muchos afirman. Hay una entropía negativa, o tendencia al orden que se impone sobre una situación aparentemente caótica. La astrología lo confirma, lo que pasa en un punto del universo está íntimamente relacionado con lo que pasa en otro. En física cuántica se habla de estas realidades, por un lado del entrelazamiento cuántico, y por otro lado del poder de la consciencia para producir cambios en la realidad, es decir, realidad genera consciencia, y consciencia genera realidad, es un camino de ida y de vuela.

 

Dios es, por tanto, el ser con mayor nivel en estos puntos mencionados; a él responderemos siempre, hasta que en algún tiempo y lugar alcancemos un nivel similar o igual a de él, y por tanto nos fractalicemos en otras realidades, y así sucesivamente.

 

Dios no quiere ni requiere adoración. La adoración es producto de la relación humana con ángeles caídos, con seres menores a Dios que se han envanecido en su ser y han propuesto un sistema de culto, tal cual lo ha hecho el dios de este mundo. 

 

Tampoco quiere oraciones. Las oraciones son producto del desconocimiento del hombre del plan de Dios, de manera que oramos por algo que no tenemos, pero según nuestras varas de medir. Si estamos en sintonía con el plan Divino saldremos adelante siguiendo una ruta ya determinada, tomaremos las decisiones correctas y tendremos los recursos necesarios. Esta creación en la tierra, su esencia biológica, cultural y etérica, se ha salido de los planes de Dios, por tanto la gente vaga extraviada en pos de oraciones que jamás serán respondidas. 

 

Profeta Leonardo